Para que no vaya a haber ningún malentendido, hay que precisar que todo avance tecnológico implica una solución a algún problema de la humanidad. Lo que uno debe preguntarse es al servicio de quién se ponen los avances tecnológicos, a qué intereses económicos sirven. La tecnología desarrollada a partir del conocimiento alcanzado en la física nuclear puede servir para combatir el cáncer o para masacrar miserablemente a miles de seres humanos cuando sobre ellos se dejan caer dos bombas atómicas, como en Hiroshima y Nagasaki. La ciencia y la tecnología no tienen la culpa de estos lamentables sucesos. La causa hay que buscarla es en la forma como socialmente está hoy organizada la humanidad.
Los últimos años han visto el enorme desarrollo que han tenido las tecnologías de la información y eso tiene que tener un impacto real en la educación, pues esta también es una forma de comunicación. De modo que es fundamental que todas esas tecnologías lleguen a manos de los maestros y alumnos, si queremos que estos se apropien de los conocimientos de una manera más adecuada y aquéllos tengan mejores y más avanzadas herramientas que les sirvan de apoyo en su labor educativa.Según el video (E-LEARNING COLOMBIA 2010-2025) y la entrevista a las especialistas Carmen Ricardo y HeidyFontalvo, de la Universidad del Norte, el gobierno colombiano se ha planteado el objetivo de posicionar a nivel mundial el e-learning, a través de acciones como hacer que todos los colombianos tengan acceso a la Internet o utilizar la infraestructura del Sena. Cuando uno encuentra que los diversos índices que muestran el desempeño de la educación colombiana son, por decir lo menos, lamentables (véase el artículo “Colombia, en el abismo del saber”, publicado en UNPeriódico, del 11 de septiembre de 2011), entro a sospechar de los verdaderos intereses del Gobierno para implantar el e-learning. La anterior ministra de educación, la nefasta Cecilia María Vélez, había señalado que para el año 2010 deberían estar funcionando 100 programas de pregrado con el 80% de virtualidad. ¿Se cumplió realmente esa meta? Sospecho que no.
Finalmente planteo las siguientes inquietudes: ¿Es el e-learning una herramienta que le servirá al MEN para adelgazar aún más la nómina oficial docente? ¿Qué pasará con la calidad si la educación es totalmente virtual? ¿No se pretende más bien convertir a Colombia en una gran plataforma virtual para vender “servicios” educativos en manos de grandes multinacionales? ¿Qué relación existe entre esta nueva forma de adecuar el aparato educativo y los evidentes intereses de las potencias alcanzados a través de los TLC?